Medea
Eurípedes retrata a la perfección la figura de la mujer subordinada a las decisiones de una sociedad patriarcal, extranjera, y apartada de un enclave cultural y social concreto, para ser insertada en un sistema distinto y ajeno a su entorno.
En Medea, el autor no sólo presenta las consecuencias de los celos ante el abandono, sino que plasma los problemas sociales de su tiempo en una tragedia en la que los dioses ya no intervienen en las decisiones tomadas por el ser humano.
Tanto la decisión de Jasón de abandonar a su familia para contraer matrimonio con la hija del rey Corinto, como el hecho de participar conscientemente en el destierro de su primera mujer y sus hijos, responden a la ambición personal del individuo
por ascender dentro de la escala social.
En esta tragedia la traición y la venganza son el motor que mueve la acción que culmina con la matanza despiadados de unos niños inocentes que son presentados como víctimas de la ambición del ser humano por el poder. Este espectáculo contextualizado en los años cuarenta de la posguerra española pretende mostrar la vigencia de comportamientos humanos que han trascendido hasta llegar a nuestros días.
El flamenco se une con las palabras de Eurípides para dar forma al gemido de dolor de una mujer salvaje y el fondo de un espejo de realidades.