Maquinofobia Pianolera. Cabo San Roque & Carles Santos
En casa de los Cabo San Roque el piano es como el cerdo: se trocea y se aprovecha todo, desde las cuerdas en las clavijas, los martillos, los apagadores y algunas piezas más de las que no sabemos ni el nombre.
De hecho, la orquesta mecánica ha recibido piezas de tres pianos diferentes, y hasta ahora nadie ha dedicado ningún esfuerzo en convencer a la máquina de que no es un piano. Ha vivido tanto tiempo en la selva que ya ni se acuerda que los pianos de verdad van con las cuerdas bien peinadas y escrupulosamente afinadas.
Y como tampoco sabemos si el piano está informado de que realmente no es una orquesta, es toda una incógnita la reacción que tendrán estos primos lejanos al verse cara a cola sobre un escenario.
¿Habrá una atracción animal fruto de esta familiaridad olvidada? ¿Habrá repulsión al descubrirse mutuamente unas maneras tímbricas tan diferentes?
Sea como sea, nos encomendaremos a la clarividencia y los dedos de Carlos Santos para que nos lleven a jugar y a sudar junto a los límites de la orquesta mecánica y el piano.